Sostener una entidad

Cuando el 80 % de vuestro presupuesto depende de una sola convocatoria

No es un problema de gestión ni de haberlo hecho mal. Es la estructura normal de casi cualquier entidad social en España, y tiene una salida que no pasa por trabajar más horas.

La respuesta corta

Si una sola convocatoria aporta más de la mitad de vuestro presupuesto, la entidad no tiene un problema de dinero: tiene un problema de concentración de riesgo. La salida no es buscar otra subvención igual, sino añadir fuentes que no compitan por el mismo calendario ni por el mismo criterio político. La vía europea es una de ellas y la más ignorada: presentarse es gratuito, los importes están publicados de antemano y la decisión no depende de vuestra comunidad autónoma.

Hay una conversación que se repite en casi todas las juntas directivas de este país, y suele ocurrir en octubre o en marzo, según la comunidad. Alguien dice en voz alta la cifra: «si este año no sale, no podemos mantener a la persona que lleva el programa». Y todo el mundo asiente, porque todo el mundo lo sabía ya.

No es mala gestión. Es lo que pasa cuando una entidad crece pegada a la única fuente que existía cuando empezó.

Primero, poned el número encima de la mesa

Antes de buscar alternativas conviene saber cuánto de expuestos estáis exactamente. Es una cuenta de diez minutos y casi nadie la tiene hecha:

  • Qué porcentaje del presupuesto del año pasado vino de la convocatoria principal. Si pasa del 50 %, la entidad depende. Si pasa del 75 %, la entidad no tiene plan B, tiene esperanza.
  • Cuántos meses aguanta la entidad si esa convocatoria se retrasa seis meses. Ojo: no si se deniega, si se retrasa. Es lo que pasa mucho más a menudo y lo que revienta las tesorerías.
  • Cuántas personas del equipo cobran de esa partida. Es la cifra que convierte un riesgo financiero en un riesgo humano.

Con esos tres números ya se puede hablar de otra cosa. Sin ellos, la conversación se queda en sensaciones.

Diversificar no es «buscar más subvenciones»

Este es el error que más tiempo cuesta. Si la convocatoria autonómica se recorta porque cambia una prioridad política, la convocatoria provincial suele recortarse por lo mismo y en el mismo año. Sumar dos fuentes que se caen juntas no es diversificar: es tener el mismo riesgo dos veces.

Una fuente añade seguridad de verdad cuando cumple al menos dos de estas tres:

  • Decide otra gente. Otro nivel administrativo, otro país, otra lógica.
  • Va en otro calendario. Si las dos resuelven en el mismo trimestre, la tesorería sigue teniendo el mismo agujero.
  • Se evalúa con otro criterio. Si las dos puntúan lo mismo, un año malo en una es un año malo en las dos.

Las vías que existen de verdad para una entidad pequeña

No son muchas, y conviene ser honesto sobre lo que cuesta cada una:

1 · Cuotas de personas socias. Es la única fuente que no depende de nadie externo y la que más se descuida. Tiene un techo bajo pero es la base sobre la que se sostiene todo lo demás, y es lo primero que mira cualquier evaluador cuando quiere saber si una entidad tiene comunidad detrás.

2 · Prestación de servicios. Formaciones, talleres, asesoría a otras entidades. Aporta ingreso propio, pero consume exactamente el mismo tiempo del equipo que ya está saturado.

3 · Fundaciones privadas y obra social. Calendario distinto y criterio distinto. Muy competido, y suele exigir un historial documentado que las entidades jóvenes no tienen todavía.

4 · La vía europea. Decide Bruselas a través de la agencia nacional, va en su propio calendario y se evalúa con criterios publicados. Es la que cumple las tres condiciones de arriba a la vez, y es también la que más entidades descartan sin haberla mirado.

Por qué casi todo el mundo descarta la europea sin mirarla

Por tres motivos, y los tres se caen en cuanto se comprueban.

«Eso es para universidades.» No. La Guía del Programa dirige las asociaciones a pequeña escala expresamente a organizaciones de nueva incorporación y agentes a pequeña escala. Y en el ámbito de juventud hay una acción, la KA154, que admite grupos informales de al menos cuatro jóvenes de 13 a 30 años, sin entidad constituida siquiera.

«Hay que poner dinero por delante.» Presentar es gratuito. Y en las asociaciones a pequeña escala se trabaja por suma global: se acuerda un importe cerrado — 30.000 o 60.000 euros — y no hay que adelantar la actividad entera para que luego te la reembolsen contra facturas.

«Es muchísimo papeleo.» Es bastante, sí, pero menos de lo que la fama sugiere en las acciones pequeñas, y el trabajo es de una vez: el OID se saca una sola vez en la vida de la entidad y no caduca.

Qué se puede hacer este año sin jugarse nada

La forma sensata de abrir esta vía no es presentar un proyecto grande a la primera. Es esta, por orden:

  • Sacar el OID. Gratis, una vez, y ya estáis dentro del sistema. Cómo se saca.
  • Entrar como entidad socia en el proyecto de otra organización. Se aprende la maquinaria desde dentro sin cargar con la coordinación ni con la justificación. Cómo se busca.
  • Ir a una sesión informativa de la agencia nacional. INJUVE y SEPIE las hacen gratis y son la mejor inversión de tiempo que hay en este terreno.
  • Presentar una pequeña escala vosotros mismos. Es la acción diseñada para quien empieza, y el peor resultado posible es un informe de evaluación que os dice exactamente dónde flojeáis.

Ninguno de esos cuatro pasos compromete un euro. Y los cuatro se pueden dar en paralelo a la convocatoria de siempre, sin tocarla.

Lo que esto no arregla

Conviene decirlo, porque hay mucha literatura que promete lo contrario. Un proyecto europeo no paga la estructura de la entidad: financia actividades concretas con un objetivo concreto. No sustituye a la subvención que sostiene el programa de siempre, y quien lo plantee así os está vendiendo algo.

Lo que sí hace, y no es poco, es tres cosas: mete dinero que no depende de vuestra comunidad autónoma, obliga a la entidad a escribir con claridad lo que hace — que casi siempre mejora todo lo demás —, y os pone en contacto con entidades de otros países que hacen lo mismo que vosotros. Esa tercera es la que más dura.

Preguntas que nos hacen sobre esto

¿Cuánta dependencia de una subvención es demasiada?

No hay un umbral oficial, pero como regla práctica: si una sola convocatoria aporta más de la mitad del presupuesto, la entidad depende; si aporta más de tres cuartas partes, no tiene plan B. La cifra que más conviene mirar no es esa, sino cuántos meses aguanta la entidad si esa convocatoria se retrasa seis meses.

¿Puede una asociación pequeña optar a financiación europea?

Sí. La Guía del Programa dirige las asociaciones a pequeña escala (KA210) expresamente a organizaciones de nueva incorporación y agentes a pequeña escala, con importes de 30.000 o 60.000 euros y una duración de 6 a 24 meses. Y las actividades de participación juvenil (KA154) admiten incluso grupos informales de al menos cuatro jóvenes de 13 a 30 años, sin entidad constituida.

¿Hay que adelantar dinero para un proyecto europeo?

Presentar la solicitud es gratuito. En las asociaciones a pequeña escala se trabaja por suma global: se acuerda un importe cerrado por adelantado y la justificación consiste en demostrar que las actividades se hicieron, no en presentar facturas. Sí conviene tener colchón de tesorería, porque no todo el dinero llega al principio.

¿Un proyecto europeo puede pagar el sueldo del equipo?

No como estructura. La financiación europea cubre actividades concretas del proyecto y sus costes asociados, no el mantenimiento general de la entidad. Quien os plantee un proyecto europeo como sustituto de la subvención que paga vuestra estructura os está vendiendo algo que no se sostiene.

¿Qué es lo primero que hay que hacer?

Sacar el OID, que es el número que identifica a la organización ante la Comisión Europea. Es gratuito, no caduca, se hace una sola vez y sin él no se puede presentar absolutamente nada. Después, lo más barato en tiempo es entrar como entidad socia en el proyecto de otra organización antes de coordinar uno propio.

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