Socios y red europea
Cómo se elige una entidad socia europea, y cómo se detecta a la que os va a dejar tirados
Encontrar socios es fácil. Encontrar socios que contesten en agosto, entreguen lo que prometen y no os hundan la justificación es otra cosa — y es donde se decide si el proyecto será un placer o un año de infierno.
La respuesta corta
Encontrar socios es fácil. Encontrar socios que contesten en agosto, entreguen lo que prometen y no os hundan la justificación es otra cosa — y es donde se decide si el proyecto será un placer o un año de infierno.
Todo el mundo te va a contar dónde buscar socios. Casi nadie te cuenta la parte que importa: que un socio malo no solo hace que el proyecto salga peor, sino que puede arrastraros a vosotros en la justificación — porque en muchos proyectos la entidad coordinadora responde del conjunto.
Así que empecemos por el final: elegir socios es una decisión de riesgo, no una gestión administrativa.
Dónde se buscan, en orden de utilidad
- Gente que ya conocéis. Una entidad con la que ya coincidisteis en una formación o en otro proyecto vale más que diez perfiles en una plataforma. Empezad siempre por aquí.
- Las plataformas oficiales del programa. Gratuitas, con perfiles de organizaciones de toda Europa buscando exactamente lo mismo que vosotros. Es el camino estándar y funciona.
- Vuestras redes y coordinadoras. Si pertenecéis a una plataforma sectorial, preguntad ahí: alguien conocerá a alguien.
- Formaciones europeas. La forma más lenta y la que mejores socios da, porque pasáis una semana trabajando con esa gente antes de comprometeros con nadie.
Un aviso sobre los grupos de redes sociales donde se buscan socios a última hora: sirven para llenar un consorcio y no sirven para nada más. Si vais a firmar con alguien a quien conocisteis hace seis días, sabed lo que estáis haciendo.
Las seis preguntas antes de firmar nada
Esta es la parte práctica. Una videollamada de cuarenta minutos con estas seis preguntas evita casi todos los desastres:
- «¿Qué proyectos habéis hecho en los últimos dos años y cómo fueron?» Si no hay ninguno, no es descalificador; si hay muchos y ninguno salió bien, sí.
- «¿Quién de vuestro equipo va a llevar esto, y cuántas horas puede dedicarle?» Con nombre. Si no hay nombre, no hay socio.
- «¿En cuántos proyectos estáis participando ahora mismo?» Una entidad en once consorcios a la vez no os va a contestar en agosto.
- «¿Qué esperáis conseguir vosotros con esto?» Si la respuesta es solo el presupuesto, ya sabéis a qué atenderos.
- «¿Habéis tenido alguna vez un problema de justificación?» La respuesta honesta a esta pregunta os dice más que el currículum entero.
- «¿Podéis mandarme el borrador de vuestra parte en diez días?» No importa tanto el borrador como si llega en diez días.
La prueba definitiva no es lo que contestan. Es cuánto tardan en contestar.
Las señales de alarma
- Tarda más de una semana en responder a un correo antes de que empiece el proyecto. Durante el proyecto será peor.
- Acepta cualquier cosa que propongáis sin discutir nada. Un socio implicado tiene opiniones.
- No tiene web, ni redes, ni forma de comprobar qué hace. Existe gente que solo aparece en consorcios.
- Su presupuesto no cuadra con las tareas que asume, en un sentido o en el otro.
- Pregunta por el dinero antes que por el contenido en la primera llamada.
Lo que hay que cerrar por escrito antes del plazo
Y no la semana siguiente al cierre, que es cuando la mitad de los proyectos descubren que no tienen la carta firmada:
- La carta de compromiso o mandato, firmada y con el sello de la entidad.
- Un reparto claro de qué hace cada uno, por escrito, aunque sea en un correo.
- Los datos administrativos: OID, nombre legal exacto, representante legal.
- Un calendario con las fechas en las que cada socio entrega lo suyo.
Un consejo que ahorra años
Elegid socios pensando en el proyecto que queréis hacer dentro de tres años, no en el que presentáis este mes. Las alianzas europeas que valen algo son las que se repiten: la tercera vez que trabajáis con la misma entidad, el proyecto sale el doble de bien con la mitad de esfuerzo.
Por eso, en una entidad que está creciendo, preferimos dos socios buenos y estables a seis socios de un solo uso.
El paso que puedes dar sin nosotros
Antes de buscar a nadie, escribid en un folio qué necesitáis de un socio: ¿acogida, experiencia técnica, acceso a un colectivo concreto, un país determinado? Buscar sin eso claro es cómo se acaba con un consorcio de gente simpática que no aporta lo que hacía falta.
La newsletter
Cada quince días, algo útil para hacer crecer vuestra organización.
Sostener el equipo, financiar lo que ya hacéis, medir el impacto, abrir la entidad a Europa sin romper lo de dentro. Sin regalo de entrada, sin descarga a cambio del correo y sin secuencia comercial detrás: un tema desarrollado, una cifra del sector con su fuente y tres lecturas de otra gente que merecen la pena. Y os podéis ir cuando queráis.
Y se puede responder. Cada número sale de una cuenta de persona, no de un «no-reply». Si respondéis contándome vuestro caso, os contesto yo — de hecho es de donde salen la mitad de los temas.
Solo usamos el correo para mandaros la newsletter. Ni lo compartimos ni lo usamos para nada más. El envío lo gestiona EmailOctopus, con doble confirmación. Cómo tratamos vuestros datos.
La única cosa que os pedimos
¿Buscáis socios y no sabéis por dónde empezar?
Tenemos más de cincuenta entidades socias en Europa, África y Oriente Medio. Presentar a dos organizaciones que se necesitan no nos cuesta nada y no lo cobramos.
Te contesta una persona en 48 h laborables. Siempre Jesús o Aina.
O directamente a jesus@plusers.eu — el correo lo lee Jesús.