Liderar en el tercer sector

Hacia dentro sostienes y hacia fuera representas. ¿Y tú?

Este artículo no lleva ningún código de acción ni ninguna convocatoria. Va del asunto del que menos se habla en el tercer sector y que se lleva por delante a más gente buena que cualquier resolución denegada.

Entraste como voluntaria hace ocho o quince años y acabaste dirigiendo. Nadie te formó para dirigir: aprendiste gestionando. Sabes de educación social o de trabajo social, y has tenido que aprender contabilidad, laboral, protección de datos y justificación de subvenciones por el camino, siempre a destiempo y casi siempre sola.

Trabajas muchas más horas de las que cobras. Algunas semanas cobras cero. Y cuando alguien te pregunta qué tal, dices que bien, porque hacia dentro te toca sostener al equipo y hacia fuera te toca representar a la entidad. En medio no queda mucho sitio para decir en voz alta que estás agotada.

Por qué esto no es un problema personal

Lo primero que hay que quitarse de encima es la idea de que esto te pasa a ti por no organizarte bien. No es un fallo de gestión del tiempo: es una consecuencia estructural de cómo se financia el tercer sector.

Las subvenciones pagan actividad. No pagan coordinación, ni dirección, ni pensar, ni descansar. Así que las organizaciones sociales acaban funcionando con una capa de trabajo invisible que sostiene una o dos personas gratis. Cuando esa persona se cae, se cae la entidad — y por eso da tanto miedo caerse.

Si la organización solo funciona porque tú no te pones enferma, no tenéis una organización: tenéis un riesgo.

Las cuatro señales que solemos ver

No somos psicólogos y no vamos a fingir que lo somos. Pero pasamos muchas horas escuchando a gente que lidera entidades, y hay cuatro cosas que aparecen una y otra vez antes de que alguien lo deje:

  • Ya no distingues urgente de importante, y llevas meses sin hacer nada que no sea urgente.
  • Te cuesta delegar incluso lo que sí se puede delegar, porque explicarlo cuesta más que hacerlo. Es cierto a corto plazo y falso a doce meses.
  • Te has convertido en el único punto de contacto de financiadores, socios, equipo y familias.
  • Ya no te acuerdas de por qué entraste. Esta es la seria.

Tres cosas que sí ayudan

Poner nombre a la capa invisible

El primer paso, y el más incómodo, es escribir cuántas horas se dedican a coordinar, gestionar y representar, y cuántas de esas están pagadas. Cuando ese número existe en un papel, deja de ser una queja y pasa a ser un dato que la junta tiene que mirar.

Financiar la coordinación, no solo la actividad

Hay financiación que sí cubre coordinación, formación del equipo y gestión del proyecto — y buena parte de la europea funciona así. No es la solución mágica, pero cambiar una parte de esa capa invisible por trabajo financiado es de las pocas palancas reales que existen. Lo contamos en detalle en qué costes cubre Erasmus+ que no cubre la autonómica.

Hablar con alguien de fuera de tu organización

Con tu equipo no puedes hablarlo porque te toca sostenerlos. Con tu junta, a medias. Con otra persona que lidera una entidad, sí — y descubrir que le pasa exactamente lo mismo hace más que cualquier consejo.

Es una de las razones por las que existe nuestro podcast, y por las que nos empeñamos en presentar a gente que debería conocerse. No es filantropía: es que este sector se sostiene sobre personas que están muy solas en sus decisiones.

Lo que no vamos a decirte

No vamos a decirte que te tomes un fin de semana libre, ni que hagas meditación, ni que aprendas a decir que no. Ya lo sabes, y no es lo que falla.

Lo que falla es que la estructura de financiación de tu entidad da por supuesto que alguien va a poner esas horas gratis. Mientras eso no cambie, ninguna técnica personal lo arregla.

El paso que puedes dar sin nosotros

Escribe esta semana, aunque sea a ojo, cuántas horas dedicas tú a coordinar, gestionar y representar, y cuántas están pagadas. Llévalo a la próxima reunión de junta como punto del orden del día, no como comentario al final. Es la conversación más importante que puede tener vuestra organización este año, y no cuesta nada tenerla.

Y si te apetece hablarlo con alguien que conoce el sector y no tiene nada que ganar dentro de tu organización, escríbenos. No hace falta que haya proyecto de por medio.

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