Diseñar el proyecto

Traducir lo que ya hacéis a un apartado de impacto que puntúe

Vuestra entidad lleva años cambiando vidas y en el papel aparece como «actividades de ocio». Este es el apartado donde se decide la mitad de la puntuación, y el que peor escriben las entidades que mejor trabajan.

Hay una injusticia estructural en el programa: las entidades que mejor trabajan suelen escribir peor las solicitudes. Porque están trabajando, no escribiendo. Y porque el idioma del formulario no se parece en nada al idioma con el que se habla de una chavala de quince años que ha dejado de faltar a clase.

El apartado de impacto es donde esa distancia se paga más cara. Y también donde más se puede ganar, porque es el que casi todo el mundo rellena con generalidades.

La confusión que hay que deshacer primero

Actividad, resultado e impacto no son lo mismo, y mezclarlos es el error número uno:

  • Actividad: lo que hacéis. «Un intercambio de once días con veinticuatro personas jóvenes.»
  • Resultado: lo que sale de ahí, y se cuenta. «Veinticuatro jóvenes que completan el programa y obtienen su Youthpass.»
  • Impacto: lo que cambia después, y en quién. «Ocho de esos veinticuatro se incorporan al voluntariado estable de la entidad al volver.»

Si en el apartado de impacto describís actividades, estáis rellenando dos veces el mismo apartado y perdiendo la mitad de los puntos.

Los tres niveles que hay que cubrir

Un apartado de impacto completo habla de tres círculos, y casi todo el mundo se queda en el primero:

1 · Las personas participantes

Qué competencias se llevan, cómo lo vais a saber y qué hacen con ello. Aquí sirve cualquier instrumento serio: cuestionarios antes y después, entrevistas, el propio Youthpass como proceso de reflexión.

2 · Vuestra organización

Este es el que más se olvida y el que más puntúa en las acciones de movilidad. ¿Qué gana la entidad? ¿Un equipo formado? ¿Una metodología nueva incorporada al trabajo del curso? ¿Una alianza que se repite? Si un proyecto europeo no deja a la organización distinta, quien evalúa se pregunta para qué lo pedís.

3 · El entorno

El barrio, las familias, otras entidades, la administración local. No hace falta prometer que vais a transformar la ciudad — hace falta ser concretos: qué se comparte, con quién y cuándo.

Indicadores: cuatro buenos valen más que veinte

Un indicador sirve si cumple tres cosas: es numérico, tiene fecha y se puede comprobar con una evidencia que vais a tener de verdad.

  • Malo: «mejorar las competencias interculturales de la juventud participante».
  • Bueno: «al menos 20 de las 24 personas participantes mejoran su autovaloración en competencia intercultural en el cuestionario posterior, comparado con el previo (mes 8)».
  • Malo: «dar visibilidad al proyecto».
  • Bueno: «3 sesiones de retorno en institutos del municipio con al menos 120 asistentes en total (meses 9 a 11)».

Regla práctica: si no sabéis qué papel vais a enseñar para demostrar un indicador, ese indicador no os sirve — ni para puntuar, ni para justificar después.

El error de inventar impacto

Hay una tentación fuerte de hinchar esta parte, y es mala idea por dos motivos. El primero es que quien evalúa lleva años leyendo lo mismo y distingue perfectamente lo real de lo inflado. El segundo es peor: todo lo que prometéis aquí lo tenéis que justificar después. Un indicador imposible no os quita puntos en la solicitud; os los quita en el informe final, que es donde duele.

Cómo se traduce lo que ya hacéis

Este es el ejercicio que hacemos siempre con una entidad, y funciona:

  1. Contad lo que hacéis en cristiano, como se lo contaríais a un vecino. Sin lenguaje de formulario.
  2. Subrayad las personas que aparecen y lo que les pasa.
  3. Poned un número a cada cosa subrayada, aunque sea aproximado.
  4. Preguntaos cómo lo sabéis en cada caso: ¿lista de asistencia, cuestionario, conversación, lo que os cuenta la familia?
  5. Solo al final, buscad la palabra del programa que nombra eso mismo.

Fijaos en que el paso cinco es el último. Empezar por el vocabulario del programa es lo que produce solicitudes que suenan bien y no dicen nada.

El paso que puedes dar sin nosotros

Coge tu último proyecto o el que tengas en la cabeza y escribe las tres frases de impacto: qué cambia en las personas, qué cambia en tu organización y qué cambia fuera. Una frase cada una, con un número dentro. Si no te salen las tres, ya sabes por dónde tiene que trabajar el proyecto — y eso te sirve aunque no lo presentes.

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