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Erasmus+ fuera de Europa: hasta dónde llega el programa
Llega un momento en que una entidad con recorrido europeo mira más lejos. Erasmus+ permite parte de eso, con límites concretos por acción, y no permite lo demás. Confundirlo con cooperación al desarrollo es el error que hay que evitar.
La respuesta corta
Erasmus+ admite la participación de organizaciones de fuera de los países del programa en determinadas acciones y con papeles limitados, según la región a la que pertenezca cada país. No es un instrumento de cooperación al desarrollo y no sustituye a la financiación específica de ese ámbito: son marcos distintos, con reglas y justificación distintas, y mezclarlos en un mismo proyecto crea problemas.
Antes de empezar, una declaración
La entidad de la que habla el vídeo que acompaña a este artículo, UPlanet, fue cofundada por Jesús Fernández Prieto, que es quien escribe en este blog y quien hace la entrevista. Lo decimos aquí arriba y no en una nota al pie, porque si lo vais a leer conviene que sepáis desde qué sitio está escrito.
Hay una evolución que se repite en las entidades que llevan años en esto. Primero se mueve gente por Europa. Después se coopera con entidades europeas. Y en algún momento alguien pregunta: ¿y si trabajamos con países de fuera?
La respuesta es que se puede, en parte, y que la parte que no se puede es la que más disgustos da.
Antes de nada: de quién estamos hablando
El caso del vídeo es una organización que trabaja simultáneamente en dos cosas: proyectos Erasmus+ y cooperación internacional con países africanos. Y ese «simultáneamente» es la clave del artículo, porque son dos líneas separadas que se refuerzan, no una sola.
Entenderlo así evita el error más caro de esta materia.
Hasta dónde llega Erasmus+ fuera de la Unión
El programa distingue entre los países del programa —los Estados miembros más un grupo de países asociados— y los terceros países no asociados, que agrupa por regiones. Y cada acción especifica qué regiones admite y en qué condiciones.
Las tres reglas que hay que interiorizar:
- No todas las acciones lo admiten. Hay acciones que solo aceptan organizaciones de países del programa, sin excepción.
- Admitir no es igual a coordinar. Hay acciones donde un tercer país puede participar como socio pero nunca como coordinador. Esto condiciona quién presenta y quién gestiona el dinero.
- La región manda. Que un país esté «fuera de Europa» no dice nada por sí solo: lo que decide es en qué región lo clasifica la Guía y qué regiones admite vuestra acción.
Este es un caso donde leer la Guía diez minutos antes de escribir a nadie ahorra meses. Construir una relación con una entidad que después no puede estar en esa acción es una conversación muy incómoda de tener.
Lo que Erasmus+ no es
Y ahora la parte importante, que casi nadie dice con claridad.
Erasmus+ no es un instrumento de cooperación al desarrollo. Es un programa de educación, formación, juventud y deporte. Financia aprendizaje, movilidad y cooperación educativa. No financia infraestructuras, ni proyectos de desarrollo comunitario, ni ayuda sobre el terreno.
La cooperación al desarrollo tiene sus propios instrumentos —europeos, estatales y autonómicos—, con sus propias convocatorias, sus propios plazos y, sobre todo, sus propias reglas de justificación.
La consecuencia práctica es dura y conviene tenerla clara: no se pueden justificar con fondos de Erasmus+ actividades que corresponden a otro ámbito. Y esto no es una cuestión de interpretación amable: los proyectos están sometidos a controles que pueden llegar hasta instancias de fiscalización europea.
Por qué se mezclan de todas formas
Porque para la entidad que lo vive desde dentro, es todo lo mismo. Trabajas con jóvenes en Senegal, montas una formación, traes a alguien a España, mandas a dos personas allí. En vuestra cabeza es un solo proyecto.
Para la financiación son dos, y hay que separarlas en el papel aunque no se separen en la realidad. Eso significa dos presupuestos, dos justificaciones y mucha disciplina para no imputar dos veces lo mismo ni imputar en el sitio equivocado.
Es trabajo administrativo puro y es lo que separa a una organización que sostiene trabajo internacional de una que tiene un problema esperando.
Cómo se hace sin liarla
Si vuestra entidad está en este punto, cuatro cosas por orden:
1 · Separad los dos marcos desde el primer día. Qué parte de vuestro trabajo internacional es educativa —y por tanto candidata a Erasmus+— y qué parte es de desarrollo. Escribidlo. Si algo cae en medio, decidid a cuál pertenece antes de pedir nada.
2 · Empezad por la movilidad, no por la cooperación. Una formación con una entidad socia de un país vecino enseña cómo funciona todo con mucho menos riesgo que un proyecto de cooperación a dos años con un consorcio intercontinental.
3 · Contad con la logística, que fuera de la Unión pesa el doble. Visados, tiempos consulares, comisiones bancarias en los reembolsos, diferencias de calendario y de infraestructura. Nada de eso aparece en el formulario y todo aparece en la ejecución. Presupuestad los costes excepcionales de visado desde la solicitud.
4 · Pensad en la acreditación. Si de verdad esto va a ser una línea estable de vuestra entidad y no un proyecto suelto, la figura que cambia la planificación es la acreditación: deja de haber una carrera anual y pasa a haber un calendario. Para trabajo internacional sostenido, es la diferencia entre ir dando saltos y poder comprometerse con una contraparte a tres años vista.
Y una advertencia final que vale para todo este terreno: lo que se hace con una contraparte de otro continente no lo decide un formulario europeo. Lo decide si la relación es de igual a igual o no. El programa financia proyectos; que el proyecto sea cooperación de verdad o sea otra cosa con buena intención depende de vosotros.
Preguntas que nos hacen sobre esto
¿Puede una entidad africana participar en un proyecto Erasmus+?
Depende de la acción y de la región a la que pertenezca el país. Hay acciones que admiten determinadas regiones de terceros países no asociados, a veces solo como socios y nunca como coordinadores, y otras que no los admiten en absoluto. Es lo primero que hay que comprobar en la Guía.
¿Erasmus+ sirve para financiar proyectos de cooperación al desarrollo?
No. Erasmus+ es un programa de educación, formación, juventud y deporte. La cooperación al desarrollo tiene sus propios instrumentos, sus propias convocatorias y sus propias reglas de justificación.
¿Se pueden combinar los dos en un mismo proyecto?
Se pueden tener dos proyectos distintos, con financiaciones distintas, que se refuercen entre sí. Lo que no se puede es justificar con fondos de un programa actividades que corresponden al otro.
¿Qué es la acreditación y qué papel juega aquí?
Es una figura que permite a una entidad recibir financiación de forma recurrente sin competir en cada convocatoria. Para una organización que quiere sostener trabajo internacional a largo plazo, cambia por completo la planificación.
El paso que puedes dar hoy sin nosotros
Antes de plantearos nada fuera de la Unión, escribid en una línea si lo que queréis hacer es educativo o es de desarrollo. Si la respuesta es «las dos cosas», tenéis dos proyectos, no uno — y saberlo ahora os ahorra un problema de justificación dentro de dos años.
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