Sostener la entidad
El dinero que no hay que pedir: software gratis para entidades
Antes de buscar financiación para el año que viene, mirad lo que ya estáis pagando. Una entidad pequeña puede recuperar más de mil euros al año en licencias y quitarse de encima el correo de Gmail, que es la primera cosa que os hace parecer menos serios de lo que sois.
La respuesta corta
Una asociación registrada puede verificarse en GoodStack y desbloquear Google Workspace gratis con almacenamiento compartido muy amplio, Canva Pro para todo el equipo y descuentos de hasta el 94 % en otras herramientas. El requisito previo es tener un dominio propio. Lo que se ahorra una entidad de tres personas ronda los mil euros al año, y de paso desaparece el correo terminado en gmail.com.
Hay un gasto que ninguna entidad presupuesta y que todas pagan: el tiempo que se pierde porque las herramientas no dan. El Drive lleno. El correo que solo abre una persona. El diseño del cartel que hay que rehacer porque la plantilla buena era de pago. Nada de eso aparece en ninguna cuenta de resultados, y sin embargo es de lo que más cuesta.
Lo que casi nadie sabe es que por el simple hecho de estar registrada, vuestra entidad tiene derecho a una parte importante de ese software gratis. No es una promoción ni una prueba de tres meses: es un programa permanente que llevan años ofreciendo Google, Canva, Microsoft y otras.
Esto no es Erasmus+ ni tiene nada que ver con una convocatoria. Es dinero que no hay que pedir a nadie.
El problema no es el software: es el correo
Casi todas las entidades pequeñas empiezan igual: nombredelaasociacion@gmail.com. Funciona, es gratis, y durante un año va bien.
Luego pasan tres cosas, siempre en este orden:
- Se llena. Una cuenta gratuita de Google tiene 15 GB compartidos entre correo, Drive y fotos. Con dos años de fotos de actividades, eso se agota.
- Solo entra una persona. Y esa persona se convierte en el cuello de botella de la organización entera. Cuando se va de vacaciones, nadie lee lo que llega.
- Os hace parecer menos serios de lo que sois. Esta es la cara: cuando escribís a una entidad socia europea, a un ayuntamiento o a una Agencia Nacional desde una dirección de gmail, la primera impresión juega en vuestra contra antes de que os lean.
Una dirección con vuestro dominio no os hace mejores. Pero una de gmail sí os hace parecer más pequeños de lo que sois, y eso se paga en las conversaciones que deciden si alguien se asocia con vosotros.
GoodStack: la llave que abre todas las puertas
Aquí está la pieza que casi ninguna guía explica bien, y es la que cambia todo el proceso.
Google, Canva, Microsoft y bastantes más no verifican ellas mismas si sois una entidad sin ánimo de lucro. Delegan esa comprobación en un verificador llamado GoodStack. Vosotros os registráis una vez ahí, contrastan vuestros datos con los registros públicos —en España, los registros de asociaciones nacional y autonómicos— y a partir de ese momento el catálogo entero se os abre.
Es decir: no tenéis que pelear plataforma por plataforma. Es un trámite y sirve para todas.
Entenderlo así cambia el orden de las cosas. En vez de intentar Google, fracasar y rendirse, el orden útil es: dominio → GoodStack → y después ir a por cada herramienta.
Quién puede y quién no
La propia solicitud de Google for Nonprofits pide confirmar que la organización no es:
- Un centro educativo, una institución académica o una universidad.
- Un hospital o una organización de atención sanitaria.
- Un organismo o entidad gubernamental.
Y sí puede serlo una ONG, una fundación, una asociación o una asociación juvenil. Es decir: exactamente el perfil de la mayoría de entidades sociales españolas.
Conviene comprobar los criterios vigentes antes de solicitar, porque las condiciones de estos programas cambian sin avisar. De hecho, algunas licencias que hace un par de años eran gratuitas hoy son solo con descuento.
El dominio va primero, y no es un capricho
Este es el requisito que sorprende a todo el mundo: necesitáis un dominio propio antes de empezar. No podéis conseguir Google Workspace para una dirección de gmail, porque lo que os dan es precisamente la capacidad de crear correos en vuestro dominio.
Un .es o un .org con el nombre de vuestra entidad cuesta al año menos que una comida de equipo. Y con él conseguís tres cosas de golpe: las direcciones institucionales, la verificación más fácil, y un sitio donde poner cuatro párrafos explicando quiénes sois — que es lo primero que va a mirar cualquiera que se plantee trabajar con vosotros.
No hace falta una web grande. Hace falta una web: qué hacéis, a quién acompañáis, dónde estáis y cómo se os escribe.
El error que deja a media España fuera de su propia consola
Este merece un apartado propio porque es el fallo que más gente comete y el que peor se resuelve después.
Durante el proceso, al verificar el dominio, se os pide crear una cuenta nueva con vuestro dominio, del tipo nombre@vuestraentidad.org. Esa cuenta —y no vuestra cuenta personal de Google, ni la que usasteis para iniciar el trámite— es la única con la que después se puede entrar en la consola de administración.
Si perdéis esa contraseña, o si intentáis entrar desde otro correo, no entráis. Y desde fuera de la consola no se pueden crear usuarios, ni repartir el almacenamiento, ni dar de alta a nadie del equipo. Tenéis el regalo y no podéis abrirlo.
Guardad esa cuenta y su contraseña en un gestor de contraseñas de la entidad, con acceso de al menos dos personas. No en la cabeza de quien hizo el trámite. Es el mismo consejo que vale para el EU Login y para el OID: ningún acceso crítico puede depender de una sola persona.
Cuánto se ahorra de verdad
Vamos con números, con una advertencia por delante: los porcentajes cambian, así que comprobadlos en el catálogo el día que lo hagáis y no os fieis de ningún tutorial, incluido este.
Lo que se obtiene, en grueso:
- Google Workspace para entidades sin ánimo de lucro: correos con vuestro dominio, almacenamiento compartido muy por encima de los 15 GB de la cuenta gratuita, videollamadas y herramientas de IA integradas con límites más amplios que la versión libre.
- Canva for Nonprofits: la versión Pro completa para todo el equipo. Plantillas de marca, elementos premium desbloqueados, grupos de trabajo. Para una entidad que hace carteles de actividades cada semana, esto es de lo que más se nota.
- El resto del catálogo: descuentos muy fuertes en herramientas de ofimática, videoconferencia, edición de documentos y asistentes de IA. En algunos casos superan el 90 %.
El propio catálogo trae una calculadora de ahorro. Para una entidad con tres cuentas, sumando un par de herramientas, sale del orden de mil euros al año — y eso sin contar Google, que va aparte.
Mil euros no financian un proyecto europeo. Pero cubren la cuota de una gestoría, un seguro de responsabilidad civil, o los materiales de un curso entero. Y a diferencia de una subvención, no hay que pedirlos, no hay que justificarlos y no dependen de que nadie os apruebe nada.
Una advertencia sobre la parte de IA
Varias de estas licencias incluyen asistentes de inteligencia artificial con límites de uso amplios, y es tentador usarlos para todo. Un recordatorio que vale aquí y en cualquier otro sitio: si metéis datos de las personas a las que acompañáis en una herramienta de IA, eso es un tratamiento de datos personales y os obliga lo mismo que cualquier otro. Para redactar un cartel, sin problema. Para pasar el listado de participantes menores de edad, pensadlo dos veces.
Preguntas que nos hacen sobre esto
¿Una asociación pequeña puede acceder a Google for Nonprofits?
Sí. El programa está abierto a organizaciones sin ánimo de lucro, incluidas asociaciones juveniles y entidades pequeñas. Lo que hace falta es estar registrada y poder verificarse.
¿Qué tipos de organización quedan excluidos?
Según lo que la propia solicitud advierte: centros educativos, instituciones académicas y universidades; hospitales y organizaciones de atención sanitaria; y organismos o entidades gubernamentales. Comprobad los criterios vigentes antes de solicitar, porque cambian.
¿Qué es GoodStack y por qué aparece en medio del proceso?
Es el verificador que usan varias empresas para comprobar que una organización es realmente sin ánimo de lucro. Os verificáis una vez con ellos y eso desbloquea el catálogo de varias plataformas a la vez, no solo el de Google.
¿Hace falta tener una web para conseguirlo?
Hace falta un dominio propio, que es lo que permite crear los correos institucionales. Una web sencilla en ese dominio ayuda a que la verificación salga adelante y, sobre todo, ayuda a que os tomen en serio cuando pidáis financiación.
¿Cuánto tarda la verificación?
Depende del caso. Puede resolverse en unos días o atascarse durante mucho tiempo si algún dato del registro no cuadra con lo que declaráis. Conviene empezarlo con margen y no cuando ya lo necesitáis.
El paso que puedes dar hoy sin nosotros
Mirad hoy cuánto paga vuestra entidad al año en licencias de software y sumadlo. Después mirad si el nombre de vuestro dominio está libre. Con esas dos cifras encima de la mesa, la decisión de dedicarle una tarde a esto se toma sola — y no depende de que os aprueben ninguna subvención.
La newsletter
Cada quince días, algo útil para hacer crecer vuestra organización.
Sostener el equipo, financiar lo que ya hacéis, medir el impacto, abrir la entidad a Europa sin romper lo de dentro. Sin regalo de entrada, sin descarga a cambio del correo y sin secuencia comercial detrás: un tema desarrollado, una cifra del sector con su fuente y tres lecturas de otra gente que merecen la pena. Y os podéis ir cuando queráis.
Y se puede responder. Cada número sale de una cuenta de persona, no de un «no-reply». Si respondéis contándome vuestro caso, os contesto yo — de hecho es de donde salen la mitad de los temas.
Solo usamos el correo para mandaros la newsletter. Ni lo compartimos ni lo usamos para nada más. El envío lo gestiona EmailOctopus, con doble confirmación. Cómo tratamos vuestros datos.
La única cosa que os pedimos
¿Quieres que le echemos un ojo a tu apartado de impacto?
Mándanoslo y te decimos qué se cae y por qué. Sin coste, aunque después lo presentes tú sola.
Te contesta una persona en 48 h laborables. Siempre Jesús o Aina.
O directamente a jesus@plusers.eu — el correo lo lee Jesús.