Responsabilidad de la entidad

Quién responde si pasa algo a mil kilómetros de casa

Mandáis a diez personas jóvenes a convivir una semana en otro país. Es la parte más bonita del trabajo y también la que más responsabilidad concentra. Esto no va de suponer que no pasará nada: va de tener escrito qué se hace si pasa.

La respuesta corta

Una convivencia de siete días con personas jóvenes de varios países concentra riesgos que ninguna guía de proyectos cubre: relaciones entre participantes, dinámicas de poder entre quien facilita y quien participa, situaciones de acoso y diferencias culturales sobre los límites. Hace falta un protocolo escrito antes de salir, una persona de referencia identificada y, si hay menores, cumplir además lo que exige la normativa española de protección a la infancia.

Este es probablemente el artículo más incómodo de escribir de todos los que hay en este blog, y por eso mismo el que más falta hacía.

Una actividad de movilidad juvenil es una convivencia. Entre veinte y treinta personas jóvenes de países distintos, durmiendo en el mismo sitio, comiendo juntas y compartiendo el día entero durante una semana o más. Lejos de sus casas, de sus familias y de las reglas que conocen.

De eso salen amistades que duran años. Y de eso salen también situaciones que ninguna guía de gestión de proyectos menciona, y para las que casi ninguna entidad se prepara.

Lo que nadie prepara y a todo el mundo le pasa

Preguntad a cualquiera que haya coordinado tres o cuatro actividades y os contará alguna de estas: dos participantes que empiezan una relación y el grupo se resiente; una persona que se siente incómoda con la insistencia de otra y no sabe a quién decírselo; un malentendido sobre lo que es normal y lo que no en un contexto de convivencia.

Nada de esto aparece en el formulario de solicitud. No hay un apartado que pregunte cómo vais a gestionarlo. Y sin embargo es lo que decide si la semana sale bien, y es donde vuestra entidad tiene una responsabilidad real.

La reacción habitual es pensar que son adultos y que se organizan solos. La mayoría de las veces es cierto. El problema es que cuando no lo es, no haber pensado nada de antemano deja a la persona afectada sin nadie a quien acudir y a vuestra entidad sin ninguna respuesta.

La dinámica de poder que hay que nombrar

Hay un punto que se evita por incómodo y que es el más importante de todos: entre quien facilita y quien participa no hay igualdad.

Quien facilita decide la agenda, valora, acompaña, tiene información que los demás no tienen y ocupa una posición de referencia durante una semana intensa. Eso es una relación asimétrica, aunque las dos personas sean mayores de edad y aunque se lleven cinco años.

La consecuencia práctica, y conviene que esté escrita en vuestra entidad antes de que haga falta: una relación íntima entre alguien del equipo y alguien que participa no es un asunto privado. Es un problema de la actividad. Y la regla que se aplica en cualquier ámbito educativo se aplica aquí igual.

Decirlo en voz alta al equipo antes de salir no es desconfiar de nadie. Es quitarle a cada persona el peso de tener que decidirlo sola en un momento confuso.

Seis países, seis ideas distintas de dónde está el límite

Hay una capa más que hace esto más complicado que en una actividad local: lo que se da por evidente cambia de un país a otro. La distancia física al hablar, el contacto, la forma de vestir en un espacio compartido, lo que es una broma y lo que es una falta de respeto, cómo se dice que no.

Casi ningún conflicto de convivencia empieza con mala intención. Empieza con dos personas que dan por hecho cosas distintas.

Lo que funciona no es un discurso el primer día. Es algo más simple: construir las normas del grupo con el grupo, en la primera sesión, y dejarlas escritas donde se vean. Cuando las reglas las ha puesto el grupo, el grupo las sostiene.

El protocolo: cuatro folios que hay que escribir antes

No hace falta un documento de consultoría. Hacen falta respuestas a cinco preguntas, escritas antes de salir y conocidas por todo el equipo:

  1. ¿Quién es la persona de referencia? Con nombre y teléfono, conocida por todas las personas participantes desde el primer día. Y a poder ser, que no sea quien dirige la actividad: si el problema es con la facilitación, hace falta otra puerta.
  2. ¿Qué se hace en las primeras dos horas? Si alguien cuenta algo, ¿qué pasa exactamente? Quién escucha, quién lo registra, a quién se avisa en la entidad.
  3. ¿Cuándo se sale del ámbito interno? Hay situaciones que no se gestionan en casa. Tenedlo claro antes, no en caliente.
  4. ¿Qué se le comunica al grupo y qué no? Proteger a la persona afectada incluye no convertirla en el tema de la semana.
  5. ¿Con qué apoyos contáis en destino? Un teléfono de emergencias local, la dirección del centro de salud más cercano, el contacto de la entidad de acogida.

Esto va junto al seguro y a los acuerdos que firman las personas participantes. Y encaja con algo que ya hacéis: si en vuestro proyecto hay un safety agreement, este es su contenido real, no una firma de trámite.

Si hay menores, además es la ley

Aquí conviene ser preciso, porque mucha gente no lo tiene presente: los intercambios juveniles admiten participantes por debajo de los 18 años. Es decir, es perfectamente posible que en vuestra actividad haya menores de edad conviviendo fuera de España.

Y en ese caso ya no hablamos de buenas prácticas. La normativa española de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia establece obligaciones concretas a las entidades que desarrollan actividades con menores: protocolos de actuación, criterios de selección del personal y una figura de referencia en materia de bienestar.

No vamos a resumiros aquí qué os aplica exactamente, porque depende del tipo de actividad y de vuestra entidad, y equivocarnos en esto sería peor que no decir nada. Lo que sí os decimos con seguridad: si trabajáis con menores, comprobad el texto oficial y comprobad si estáis cumpliendo. Muchas entidades pequeñas descubren que no, y no por dejadez: por no saberlo.

Y cuidar también a quien facilita

Última pieza, y la que más se olvida. Quien facilita una convivencia de siete días está de guardia las veinticuatro horas. Gestiona conflictos, sostiene el ánimo del grupo, resuelve problemas de logística y, si pasa algo serio, es quien lo recibe primero.

Dos cosas que ayudan y que son gratis: que nunca facilite una sola persona —dos como mínimo, siempre—, y que haya alguien en la entidad, en España, disponible por teléfono que no esté dentro de la actividad. Tener a quién llamar a las once de la noche cambia por completo cómo se toman las decisiones difíciles.

Nada de esto quita magia a la experiencia. Lo que hace es que, cuando aparezca la situación complicada —y en algún momento aparece—, no tengáis que improvisar.

Preguntas que nos hacen sobre esto

¿Hace falta un protocolo si nuestras personas participantes son mayores de edad?

Sí. La obligación legal específica aparece cuando hay menores, pero la responsabilidad de la entidad organizadora existe siempre. Un protocolo escrito protege a las personas participantes y también a la entidad y a quien facilita.

¿Los intercambios juveniles admiten menores de edad?

Sí. La franja de edad de los intercambios juveniles empieza por debajo de los 18 años, así que es perfectamente posible que en vuestra actividad haya menores. Comprobad la franja exacta de vuestra acción en INJUVE.

¿Qué es la persona de referencia y quién puede serlo?

Es alguien identificado por su nombre, conocido por todas las personas participantes desde el primer día, a quien acudir si pasa algo. Conviene que no sea la misma persona que dirige la actividad, para que quien tenga un problema con la facilitación tenga a quién acudir.

¿Qué normativa española nos afecta si trabajamos con menores?

La legislación española de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia establece obligaciones a las entidades que desarrollan actividades con menores, incluidos protocolos de actuación y una figura de referencia en materia de bienestar. Comprobad en el texto oficial qué os aplica exactamente según vuestra actividad.

El paso que puedes dar hoy sin nosotros

Escribid hoy una sola frase y ponedla en el documento de vuestra próxima actividad: quién es la persona de referencia, con nombre y teléfono, a quien puede acudir cualquier participante si pasa algo. Solo con eso ya tenéis más protocolo que la mayoría de las entidades, y no os ha costado nada.

El vídeo, en YouTube

03 · Sexuality in Erasmus+ Projects — Advice from an Expert on intimate relationships · 46 minutos · en inglés.

Este vídeo tiene restricción de edad en YouTube, así que no se puede reproducir aquí: hay que verlo en la plataforma y con la sesión iniciada. Abrirlo en YouTube · El canal

La newsletter

Cada quince días, algo útil para hacer crecer vuestra organización.

Sostener el equipo, financiar lo que ya hacéis, medir el impacto, abrir la entidad a Europa sin romper lo de dentro. Sin regalo de entrada, sin descarga a cambio del correo y sin secuencia comercial detrás: un tema desarrollado, una cifra del sector con su fuente y tres lecturas de otra gente que merecen la pena. Y os podéis ir cuando queráis.

Contadnos algo más y os escribimos sobre lo que os toca (opcional)

Y se puede responder. Cada número sale de una cuenta de persona, no de un «no-reply». Si respondéis contándome vuestro caso, os contesto yo — de hecho es de donde salen la mitad de los temas.

Solo usamos el correo para mandaros la newsletter. Ni lo compartimos ni lo usamos para nada más. El envío lo gestiona EmailOctopus, con doble confirmación. Cómo tratamos vuestros datos.

La única cosa que os pedimos

¿Quieres que le echemos un ojo a tu apartado de impacto?

Mándanoslo y te decimos qué se cae y por qué. Sin coste, aunque después lo presentes tú sola.

Te contesta una persona en 48 h laborables. Siempre Jesús o Aina.

O directamente a jesus@plusers.eu — el correo lo lee Jesús.

Contadnos vuestro proyecto →