Método de trabajo
Escribir vuestra solicitud con IA: qué dice la norma, y qué no
La pregunta sale en todas las conversaciones y casi siempre se responde mal, en las dos direcciones. Ni está prohibido ni está autorizado: hoy no existe ninguna norma de Erasmus+ sobre esto. Lo que sí existe es una firma vuestra al final del formulario.
La respuesta corta
A día de hoy no existe ninguna norma de Erasmus+ que regule el uso de inteligencia artificial para redactar solicitudes: ni la prohíbe ni la autoriza. Lo que sí existe es la declaración de honor que firma la entidad solicitante y la posibilidad de rechazo si se ha tergiversado información de forma fraudulenta o negligente. La responsabilidad sobre lo que dice el formulario es vuestra, la escriba quien la escriba.
Es la pregunta que sale en todas las conversaciones desde hace dos años, y casi siempre se responde mal. Unos dicen que está prohibido. Otros dicen que lo hace todo el mundo. Las dos afirmaciones son igual de falsas, y la segunda es más peligrosa.
Vamos a poner el dato encima de la mesa antes de opinar.
Qué dice la norma exactamente
No dice nada. Y esto no es una forma de hablar: es el resultado de buscarlo donde tendría que estar.
No hay ninguna disposición sobre el uso de inteligencia artificial para redactar solicitudes en la Guía del Programa, ni en la parte de características generales, ni en la de participación, ni en el apartado de exclusión y declaración de honor, ni en las disposiciones posteriores a la aprobación, ni en las preguntas frecuentes oficiales.
La única mención a la inteligencia artificial en la Guía la trata como tecnología emergente financiable dentro de los proyectos de cooperación. Es decir: como contenido de un proyecto, no como método para escribirlo.
La afirmación correcta, y la única que se sostiene: hoy no hay norma. Ni «está prohibido» ni «está permitido». Quien os diga cualquiera de las dos cosas os está dando su opinión disfrazada de dato.
Hay una referencia cercana que a veces se cita mal: existen orientaciones europeas sobre uso responsable de IA generativa que piden declarar el uso sustancial al preparar una solicitud y que sitúan la responsabilidad sobre el contenido en quien lo produce. No son vinculantes y son del ámbito de la investigación, no de Erasmus+. Conviene conocerlas y conviene no presentarlas como si os obligaran.
Lo único que sí os obliga: la declaración de honor
Que no haya norma específica no significa que no haya nada. Hay algo, y es más serio que cualquier norma sobre herramientas.
Al final del formulario, la persona que representa legalmente a vuestra entidad firma una declaración de honor. Y el marco de exclusión contempla el rechazo cuando quien solicita ha tergiversado la información exigida de forma fraudulenta o negligente.
Fijaos en la segunda palabra, porque es la que importa aquí: negligente. No hace falta mala fe. Basta con haber afirmado algo sin comprobarlo.
Y ahí es donde la IA entra de verdad en la conversación. Estas herramientas generan texto plausible con enorme facilidad. Si le pedís a una que redacte el apartado de impacto y os devuelve un indicador precioso que vuestra entidad no puede medir, o una alianza con una red que no existe, o una cifra que suena razonable y no habéis comprobado, eso lo estáis firmando vosotros.
Dónde ayuda de verdad
Dicho lo anterior, negar la utilidad sería absurdo. Hay una comparación que lo explica bien: una IA es una grúa. No podéis pedirle que construya la casa, pero levanta mucho peso y lo pone donde no llegáis.
Dónde levanta peso de verdad en una solicitud:
- Rellenar el espacio. Escribís tres párrafos, creéis que habéis dicho todo, y el contador marca 4.300 caracteres restantes. Ese momento de pánico lo conoce todo el mundo. Una IA os ayuda a ver qué falta por decir, no a inventar relleno.
- Traducir de vuestro idioma al del programa. Vosotros contáis en cristiano lo que hacéis; la herramienta os ayuda a encontrar cómo se llama eso en el vocabulario del formulario. Este orden y no el contrario.
- Revisar coherencia. Que los objetivos del apartado tres se correspondan con las actividades del apartado siete y con los indicadores del diez. Es un trabajo mecánico y tedioso donde una máquina es mejor que una persona cansada.
- Preguntar sin vergüenza. Tener a mano algo a lo que preguntarle a las once de la noche qué significa una sigla vale más de lo que parece cuando no tenéis a nadie más a quien preguntar.
Un formulario que antes llevaba una semana larga puede quedar escrito en tres o cuatro tardes. Eso es real y es mucho.
Dónde os quita puntos sin que os deis cuenta
Y aquí la parte que casi nadie dice.
Quien evalúa lleva años leyendo solicitudes. No necesita una herramienta de detección para notar cuándo un texto podría ser el de cualquier otra entidad. Y ese es justo el riesgo: la IA produce, por defecto, el texto promedio del sector. Correcto, bien estructurado, y absolutamente intercambiable.
El problema no es que se note que lo escribió una máquina. El problema es que lo que hace ganar una solicitud es precisamente lo que una máquina no puede saber: que trabajáis en ese barrio desde hace once años, que las familias os conocen por el nombre, que la chavala que ahora es voluntaria llegó hace tres años sin hablar castellano. Eso no está en ningún corpus. Está en vuestra cabeza.
La regla práctica: usadla para dar forma, nunca para aportar contenido. Si un párrafo de vuestra solicitud contiene un hecho que no habéis vivido ni comprobado, sobra.
Y una línea que no se cruza: los datos de las personas
Esto es lo que menos se habla y lo que más rápido se convierte en un problema.
Meter en una herramienta de IA el listado de participantes, las fichas de las personas a las que acompañáis o cualquier información que las identifique es un tratamiento de datos personales, y os obliga exactamente igual que cualquier otro: base jurídica, información a las personas afectadas y relación con el proveedor como encargado del tratamiento.
Con menores de edad, con más motivo. Y en los intercambios juveniles puede haber menores.
Para redactar el texto de un apartado, ningún problema. Para pegar una tabla con nombres, apellidos y fechas de nacimiento, no lo hagáis hasta haber resuelto lo anterior.
Formar al equipo, no solo usar la herramienta
Última idea, y es la que separa a una entidad que usa IA de una que la ha incorporado.
Lo habitual es que una persona del equipo descubra estas herramientas, se maneje bien y acabe siendo quien las usa para todo. Eso concentra la dependencia en un sitio más, que es justo lo que a las entidades pequeñas les sobra.
La alternativa cuesta poco: dedicar dos horas de una reunión a que esa persona enseñe al resto lo que hace. No un curso: una sesión práctica sobre lo que ya estáis usando. Y de paso, acordar entre todas dos o tres reglas de la casa — qué se puede meter y qué no, y quién revisa antes de que salga algo con vuestro nombre.
Que exista una respuesta acordada a esas preguntas vale más que cualquier herramienta concreta, porque las herramientas van a cambiar tres veces antes de vuestra próxima convocatoria.
Preguntas que nos hacen sobre esto
¿Está prohibido usar inteligencia artificial para escribir una solicitud Erasmus+?
No. Y tampoco está expresamente permitido. A fecha de hoy no existe ninguna disposición en la Guía del Programa ni en la documentación oficial que regule este uso. Cualquiera que afirme lo contrario está afirmando de más.
¿Hay que declarar que se ha usado IA?
Erasmus+ no lo exige. Existen orientaciones europeas sobre uso responsable de IA generativa que piden declarar el uso sustancial, pero son del ámbito de la investigación, no del programa, y no son vinculantes aquí.
¿Puede la Agencia Nacional detectar que un texto lo ha escrito una IA?
No hay ninguna herramienta oficial de detección declarada ni ninguna afirmación verificable de evaluadores al respecto. Lo que sí distingue con facilidad quien lleva años evaluando es un texto genérico de uno concreto, y eso es un problema de contenido, no de quién lo escribió.
¿Podemos meter los datos de las personas participantes en una herramienta de IA?
Es un tratamiento de datos personales y os obliga como cualquier otro. Con menores de edad, con más motivo. Para textos genéricos no hay problema; para datos identificables, no lo hagáis sin haber resuelto antes la base jurídica y el encargado del tratamiento.
El paso que puedes dar hoy sin nosotros
Coged una respuesta del último formulario que escribisteis y contad cuántas frases de esa respuesta podríais sustituir por las de cualquier otra entidad sin que cambiara el sentido. Si son más de la mitad, ya sabéis dónde está perdiendo puntos vuestro proyecto — y eso no lo arregla ninguna herramienta.
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