Quitar barreras
¿Tenemos suficiente inglés para coordinar un proyecto europeo?
Es la pregunta que nadie hace en voz alta en una reunión de junta y que para más proyectos que la burocracia. La respuesta corta es que probablemente sí, pero no en todos los momentos por igual — y conviene saber en cuál se os va a notar.
La respuesta corta
Para coordinar un proyecto europeo no hace falta hablar inglés con fluidez: hacen falta cuatro cosas distintas que exigen niveles distintos. Escribir correos a socios es lo más fácil. Rellenar el formulario es un ejercicio de precisión, no de idioma. Facilitar una actividad es lo que más nivel pide, y es lo que se puede repartir o subcontratar. Lo que no se puede delegar es la relación con las entidades socias.
Hay una conversación que no aparece en ninguna guía y que decide más proyectos que los plazos. Ocurre en una reunión de junta, cuando alguien plantea meterse en algo europeo y otra persona dice, con toda la razón del mundo: ya, pero es que aquí nadie habla inglés como para eso.
Y ahí se acaba. No por falta de proyecto, no por falta de ganas: por una creencia sobre el idioma que casi nunca se examina.
Merece la pena examinarla, porque la respuesta no es «sí» ni «no». Es que «hablar inglés» no es una cosa, son cuatro, y vuestra entidad probablemente esté bien en tres de ellas.
No es un nivel: son cuatro momentos distintos
Un proyecto europeo exige idioma en cuatro sitios, y cada uno pide algo diferente:
- Escribir a las entidades socias. Correos, mensajes, documentos.
- Rellenar el formulario. Texto escrito, con tiempo y sin nadie mirando.
- Las reuniones. Videollamadas de trabajo con gente de cuatro países.
- Facilitar la actividad. Estar delante de veinticinco personas durante una semana.
Están ordenados de menos a más difícil, y esa es la buena noticia: lo que más nivel exige es lo último, y es justo lo que se puede repartir.
1 · Escribir a las entidades socias
Esto es lo más fácil y es lo que más miedo da. Un correo a una asociación de Rumanía o de Portugal no es literatura: es información. Quiénes sois, qué hacéis, qué tenéis en la cabeza, qué buscáis en ellas.
Y hay un dato que quita presión de golpe: en la mayoría de esas conversaciones, ninguna de las dos partes tiene el inglés como lengua materna. Vosotros escribís en vuestro segundo idioma y ellos leen en el suyo. El inglés de los proyectos europeos es una lengua franca simplificada, no la de una novela.
Lo que sí importa aquí es la claridad. Frases cortas. Una idea por párrafo. Y decir pronto qué queréis.
2 · El formulario, que no es un examen de idioma
Este apartado sorprende a mucha gente: rellenar la solicitud es más un ejercicio de precisión que de idioma.
Primero, porque tenéis todo el tiempo del mundo, herramientas de traducción y de redacción, y la posibilidad de que alguien lo revise. Segundo, y esto es lo que casi nadie comprueba: en varias acciones gestionadas por la agencia española se admite presentar en castellano. Depende de la acción, así que comprobadlo en INJUVE o en SEPIE según lo vuestro. Puede que os hayáis estado frenando por un requisito que no existe.
Lo que de verdad se evalúa en un formulario no es lo bien que escribís, es si lo que decís es concreto, coherente y comprobable. Un texto en inglés impecable que no dice nada puntúa peor que uno correcto y sencillo que dice exactamente qué vais a hacer, con quién y cuándo.
3 · Las reuniones, donde se nota de verdad
Aquí sí empieza a doler, porque no hay tiempo para pensar y porque el acento de cada país es un mundo.
Tres cosas que funcionan y que no dependen del nivel:
- Mandad los puntos por escrito antes. Si la agenda está clara, la mitad de la reunión ya está entendida.
- Pedid que se repita sin disculparos. «Sorry, can you repeat that?» es la frase más usada de todas las reuniones europeas, y la usan todos.
- Resumid por escrito después. Un correo con los acuerdos arregla cualquier malentendido de la llamada, y además os deja rastro documental de la coordinación.
4 · Facilitar la actividad, que es otra cosa
Este es el único momento donde el nivel importa de verdad, y conviene decirlo sin rodeos. Conducir una dinámica con veinticinco personas de seis países durante siete días exige entender lo que dice alguien desde el fondo de la sala, reaccionar a un conflicto y explicar una consigna sin que se malinterprete.
Ahora bien: facilitar es un rol, no una obligación del equipo entero. En un intercambio juvenil hacen falta al menos dos personas facilitando, y no tienen por qué ser las mismas que coordinan. Se puede contar con alguien de fuera, se puede formar a una persona del equipo, se puede repartir entre las entidades socias.
Lo que no conviene externalizar nunca es la relación con las entidades socias. Esa es la que construye el proyecto siguiente, y es la que se pierde si la lleva alguien contratado por semanas.
Qué hacer si el nivel del equipo no da
Si de verdad estáis lejos, hay dos vías que no son «apuntarse a una academia siete años».
La primera es el propio programa. Los cursos de formación para quien trabaja con juventud son, además de formación, una semana entera de práctica real en inglés, con el viaje y la estancia cubiertos. Mandar a una persona del equipo a uno de esos cursos hace dos cosas a la vez: la forma en el método y la suelta con el idioma. Es probablemente la inversión con mejor retorno que existe para una entidad que empieza.
La segunda es cambiar la proporción. El método tradicional dedica casi todo el tiempo a la teoría y casi nada a producir. Por eso se estudia inglés durante años y no se habla. Dadle la vuelta: mucha exposición —podcasts o vídeos sobre algo que ya os interese, el teléfono en inglés— y, sobre todo, mucha producción. Hablar, escribir, equivocarse.
Lo mismo que pasa en el gimnasio: nadie hace cincuenta flexiones el primer día, y nadie las hace nunca si no empieza a hacerlas.
Un intercambio de idiomas con una persona nativa —vosotros le enseñáis español, ella os enseña lo suyo— es la versión gratuita y, de paso, es exactamente la clase de relación de la que después salen los proyectos.
Preguntas que nos hacen sobre esto
¿Se puede presentar una solicitud Erasmus+ en español?
Depende de la acción y de la Agencia Nacional. En muchas acciones gestionadas por la agencia española se admite el castellano. Comprobadlo en INJUVE o SEPIE según vuestro ámbito antes de dar por hecho que hay que escribir en inglés: puede ahorraros mucho trabajo.
¿Qué nivel de inglés necesita quien coordina?
No hay un requisito formal. En la práctica, con un nivel que os permita escribir correos claros y sostener una videollamada de trabajo se coordina un proyecto. La fluidez importa más en la sala que en el papeleo.
¿El programa financia formación en idiomas?
Existe apoyo lingüístico en línea asociado a determinadas movilidades, y los cursos de formación para quien trabaja con juventud son en sí mismos una vía de práctica financiada. Las condiciones concretas y la plataforma cambian, así que comprobadlas en la agencia que os corresponda.
¿Podemos contratar a alguien solo para facilitar en inglés?
Sí, y es una práctica normal. La facilitación es un rol identificable dentro del proyecto y se puede cubrir con alguien de fuera del equipo estable. Lo que no conviene externalizar es la relación con las entidades socias.
El paso que puedes dar hoy sin nosotros
Escribid hoy un correo de tres párrafos en inglés a una entidad europea que os interese, presentando quiénes sois y qué os gustaría hacer. Sin traductor perfecto y sin pulirlo una semana. Si sois capaces de escribir eso, tenéis el nivel que hace falta para empezar — y si no, ya sabéis exactamente qué es lo que hay que trabajar.
La newsletter
Cada quince días, algo útil para hacer crecer vuestra organización.
Sostener el equipo, financiar lo que ya hacéis, medir el impacto, abrir la entidad a Europa sin romper lo de dentro. Sin regalo de entrada, sin descarga a cambio del correo y sin secuencia comercial detrás: un tema desarrollado, una cifra del sector con su fuente y tres lecturas de otra gente que merecen la pena. Y os podéis ir cuando queráis.
Y se puede responder. Cada número sale de una cuenta de persona, no de un «no-reply». Si respondéis contándome vuestro caso, os contesto yo — de hecho es de donde salen la mitad de los temas.
Solo usamos el correo para mandaros la newsletter. Ni lo compartimos ni lo usamos para nada más. El envío lo gestiona EmailOctopus, con doble confirmación. Cómo tratamos vuestros datos.
La única cosa que os pedimos
¿Quieres que le echemos un ojo a tu apartado de impacto?
Mándanoslo y te decimos qué se cae y por qué. Sin coste, aunque después lo presentes tú sola.
Te contesta una persona en 48 h laborables. Siempre Jesús o Aina.
O directamente a jesus@plusers.eu — el correo lo lee Jesús.